miércoles, 22 de enero de 2014

La cultura: pesimismos, realidades y preguntas sin respuesta

Hace un par de meses 'El Ideal' de Granada recogía las declaraciones de algunos "entendidos" del sector de la danza. Querían que hiciéramos un análisis sobre la situación actual de esta disciplina en España, tras saberse que era la disciplina dentro de las artes escénicas más herida de muerte. Poco espacio teníamos para analizar el estado de cosas en torno a la danza en un país que reduce la industria cultural a un gesto ya anecdótico, que deja la danza a la deriva de una muerte anunciada. Aun así, quisimos aportar nuestras teorías sobre aquello que podría y debería cambiar en Andalucía y el resto de España. Leemos muchas reflexiones interesantes sobre todas estas cosas, algunas de las declaraciones más reseñables, en general, las de uno de mis referentes, en sus entrevistas y post... Guillermo Weickert.

24-11-13

[Fe de erratas: siempre que en mis declaraciones pone "Andalucía", debería poner "Almería"]

También desde hace no mucho resuenan en mi cabeza frases como que bailar, hacer danza hoy ya es un acto de rebeldía.

Ayer, nada más conocer otra de las terribles noticias a las que ya estamos acostumbrados, la del cierre definitivo del Festival Escena Contemporánea, me pregunto por qué resuenan en mí esas reflexiones. Me pregunto si resuenan tanto porque las suscribo o porque no las comparto.

No lo tengo claro. Hace tiempo que no tengo claro ni dónde estoy con respecto a un país que destruye la cultura y asesina aún más a la danza contemporánea, ni por supuesto a dónde voy.

Como profesional de la cultura de larga trayectoria en varios de sus ámbitos, desde el sector del libro hasta el de las artes escénicas, como directora de un festival de artes escénicas que nació y se sostuvo sin ayudas, que creció en su cuarto año hasta una posición envidiable para otros, pero "a costa" de mí misma, ante una situación tan tan parecida a la de muchos de los trabajadores españoles de la industria cultural: gestores culturales, bailarines, productores, técnicos, artistas..., una situación de caída libre hacia la impotencia, la imposibilidad de crecimiento futuro, con las energías casi agotadas, la sangre, el bolsillo, el tiempo y la pasión puesta ya en exceso... Ante esta situación de tantos, contemplo atónita la cantidad de proyectos que aun así seguimos ofreciendo, por los que seguimos apostando. Veo muchos talleres, muchas piezas nuevas, surgen nuevos espacios escénicos... Sigue habiendo movimiento cultural, seguimos en la brecha. Pero por qué y para qué, a costa de qué y con qué futuro.

Es cierto que en otros países ya se vivió esto, ante una destrucción total de la economía social, la cultura, surgieron algunas de las bases creativas y empresas culturales más interesantes que fijarían el poso posterior para un entramado estable, libre de polvo y paja, sincero y profesional. Cierto que de las grandes crisis surgen los entramados que sobrevivirán y que definirán posteriormente un estado cultural digno, muy profesional y estable.

Sí, pero leemos al mismo tiempo que España es uno de los países a la cabeza en proyectos creativos, que Madrid es la cuarta ciudad de Europa en propuestas creativas y emprendimiento artístico. En este caso hay un grave peligro en todo lo que estamos haciendo. Es decir, dado este panorama, debemos cuestionarnos, quizás sin hallar respuestas, algunas cosas:

1. ¿Contribuimos a dar una imagen que no se corresponde con la realidad? ¿Estamos dando más de lo que recibimos de nuestras instituciones? Con nuestro emprendimiento, lucha, creatividad y gratuidad en el trabajo, ¿transmitimos que los de arriba pueden seguir con su plan, porque, a pesar de todo, hay cultura y de la buena?

Hacia fuera, gracias a nosotros, nuestro país puede mostrarse como un país cultural y creativo, mientras destruye y amputa los miembros del tejido cultural. Nosotros seguimos adelante porque lo amamos, porque creemos en nosotros mismos y en la cultura, porque no sabemos hacer otra cosa, pero contribuimos, y debemos ser conscientes de ello, a la imagen que a nuestra costa se proyecta de la cultura y del país, una cultura en realidad huérfana, sin apoyo público, más bien todo lo contrario, un desarrollo personal, no sustentado por las estructuras. Los organismos, las instituciones públicas deben mirar por sus ciudadanos, la cultura es sociedad, es un derecho, como lo es la educación o la sanidad. Quizás, como en esos otros puntos funtamentales del estado del bienestar, aprobamos que lo dejen en nuestras manos, en las privadas. Les estamos dando la razón de que una sociedad cultural se puede mantener sin ellos, sin su amparo.

La cultura no debe sostenerse solo por las ayudas públicas, bien, esto lo sabemos todos, estamos demostrando que desde luego no es así, ya que hay numerosos ejemplos de lucha privada. No se trata de eso, se trata de no aceptar que la destruyan. El Estado debe amparar y proteger, dar las herramientas (quizás otras desconocidas hasta ahora) para que el ciudadano haga y fomente cultura, y no eliminar esas herramientas.

2. ¿Cómo se consigue sobrevivir? Y lo que es más importante: ¿realmente hay que sobrevivir? ¿Hay que seguir peleando? ¿No debemos aspirar a algo más? ¿Qué conseguimos con este aguante?

No lo sé, admiro a quienes siguen luchando, pero me duele su dolor, como me duele el mío. Los préstamos, las ayudas familiares..., todo tiene un límite. Y me pregunto si realmente merece la pena seguir luchando. Sobre todo si merece la pena seguir luchando, a pesar de un futuro incierto. Debemos ambicionar lo que merecemos, unos ingresos dignos por un trabajo digno. Esto ya no existe actualmente. Como no existe, como el sistema que ha nacido ha cambiado y ya casi nadie aspira a ingresos mínimos, lo aceptamos todo. Aceptamos trabajar gratis, abaratar nuestra sabiduría, abaratarnos a nosotros mismos. Debemos preguntarnos si somos conscientes de ello y lo hacemos porque no nos queda otro remedio (en cuyo caso, hablamos de resignación) y si además estamos contribuyendo al mantenimiento de un estado sociocultural como el que criticamos.

Además, como siempre, les va bien a unos pocos, y en cultura a muy pocos. Aquellos que son nuestros referentes, aquellas compañías en las que nos fijamos, luchan por llenar sus neveras o pagar su alquiler, prescinden de los profesionales que deben acompañarles, etc. Y los gestores culturales si no tenemos ahorros o más préstamos familiares, dejaremos definitivamente de apoyar sus trabajos.

Y ¿seguimos porque nos llena nuestro trabajo? ¿Confiamos en que esto cambiará? ¿Creemos sinceramente que los que aguantemos nos fortaleceremos?

3. ¿Por qué seguir en este país?

En general, esto me lo pregunto refiriéndome a todos los que ya estamos en un punto de no retorno, no solo los trabajadores del sector cultural. Un amplio entramado profesional de la sociedad se está viendo abocado a la emigración, eso o perder sus posibilidades como generación trabajadora. Demasiados sectores profesionales tocados. Pero ¿y el cultural?, ¿el de las artes escénicas, la danza?
Si miramos alrededor, Europa y Sudamérica da cien vueltas a España en cuanto a posibilidades de crecer artísticamente. Cuando echamos un vistazo a las ofertas culturales en todo el mundo, se nos cae el alma a los pies. Y a pesar de todo seguimos aquí. Mientras nos pensamos si ahorramos no sabemos cómo para comprarnos un billete y dar el salto al otro lado del charco, seguimos peleando y el tiempo pasa y las energías se van agotando.

4. ¿Nuestra lucha nos lleva a lo que queremos?

Si tenemos en cuenta la situación actual de la sociedad, en la que la brecha social entre ricos y pobres es cada día más honda, ¿no estaremos ofreciendo productos de cultura para quienes los pueden pagar, y que no son principalmente el público que queremos u optaremos por enfocar nuestros proyectos, a pesar de no cobrar por ellos, a quienes no pueden pagarlos para sustituir la labor social de la cultura que debe estar en manos de las instituciones? ¿Lavamos las manos y la cara entonces de nuestro Estado gracias a nuestra lucha, empeño, endeudamiento, miedos, pero lucha, lucha y pasión, pasión? Necesitamos ingresar para sobrevivir, luego este abaratamiento en pro de una labor social y coherente con nuestros principios choca con nuestras necesidades. Ni debemos ni podemos, pero o eso o conseguir que los más ricos sean los únicos que puedan pagar nuestros proyectos. Vale, no, porque ya vamos a taquilla, porque las entradas las ponemos a 3 euros si hace falta. ¿Somos conscientes de que hay quienes no pueden ni pagar eso? ¿Y la cultura de calle, la accesible y gratuita? ¿Dónde queda sin ayudas públicas? ¿Vamos a la gorra? Mmmhhh, pensemos, pensemos lo que estamos aceptando y, lo que es peor, lo que nos queda por aceptar.

Sinceramente, creo que la situación que estamos viviendo todos los profesionales de la cultura en este país es una mínima muestra, un mínimo reflejo de lo que le sucede a todo el país, hundido y sin salvavidas. ¿Hay que seguir peleando por cada uno de nuestros proyectos? ¿No se hace más necesario actualmente que nos unamos a las acciones sociales y grupales de la sociedad cuando clama por una vivienda digna o cuando lucha contra el inaceptable aumento de la pobreza, por ejemplo...? O no. A lo mejor es más necesario salvarse incluso el culo para poder llenar la nevera, para tomar así fuerzas y seguir luchando. ¿No se hace entonces llegado este punto inevitable la emigración de toda la sociedad, incluida la del sector cultural? Hay un corte generacional bastante herido de muerte que si espera a que pase la tormenta, disfrazando su espera de lucha, cuando en realidad lo que está es abaratando sus capacidades, llegará tras el final de la crisis infravalorado, habiendo abaratado su trabajo, habiendo aceptado más de lo aceptable y habiendo "apoyado" sin querer, con su iniciativa constante y desalentadora, las medidas que van contra sí mismo. Una generación que cuando pretenda reclamar, tras el final de la crisis, lo que le corresponde posiblemente ya sea tarde y no encuentre una correspondencia entre todo el esfuerzo que puso, lo que sufrió y empeñó y lo que entonces reciba. Con esa edad en la que nos encontraremos todos, quizás sea difícil ya remontar ni nuestros ánimos, porque este tiempo de sacrificio hemos vivido por esperanza.

Muchas cosas apuntan a que la cultura quedará en manos de quien tiene ahorros, quien tiene propiedades y medios, como para comprar una sala, un espacio, como para invertir en una producción, etc., nada por supuesto ligado necesariamente a la creatividad y el valor escénico/humano. Como en el resto de los pilares sociales, a la cultura le pasará lo mismo. Seguirán cayendo festivales, compañías que definían un tejido más sano que el actual. La cultura irá poco a poco quedando en unas manos privadas que seguirán pervirtiéndola, disfrazando otros conceptos de culturales. Mientras, podemos seguir engañándonos, podemos seguir diciéndonos a nosotros mismos que debemos ser positivos, que debemos luchar porque hacemos un acto de rebeldía. Y podemos seguir sorprendiéndonos cuando desaparecen proyectos importantes y surgen iniciativas puramente empresariales que buscan el beneficio por encima de la verdadera definición de cultura.

Pero mientras nos lo pensamos, mientras dudamos si seguir en la brecha, aceptamos como normal que desaparezcan festivales, que las compañías vendan todos sus equipos, que no se cuente con los profesionales que se debe contar para un acto escénico, que vayan todos a taquilla, que, que, que... Mientras, como digo, contribuimos a dar la imagen de ser un país cultural, cuando es un país de generaciones destruidas, incluida la de sus trabajadores culturales.

Hay días en que uno se levanta con el ánimo creativo subido, cree tener proyectos que sí funcionarán, cree que vale, que sus ideas serán reconocidas dentro de la inmensidad de la valía de otros. Esos días, amamos a nuestro país, su gente, creemos en la labor social de la cultura, creemos que podemos con todo. Pero hay días en que te dices "cómo te engañas", "ni hay futuro ni quizás el país lo merezca". Entonces piensas qué haces aquí, qué haces que no emigras a la conchinchina, donde se reconocen y valoran las profesiones para las que te has preparado durante tantos años.

La cultura es mi vida, no sé hacer otra cosa: editar libros y gestionar cultura. Bien, me lo busqué mal para cómo están las cosas. Pero es muy común oír que hay que seguir luchando desde ella, desde la danza, desde la cultura. Permítanme que dude, porque lo que hay es que comer.

Hay que ser realista, positivo pero realista... Nunca he bajado ni la guardia ni el ánimo, me río de mí misma, eso me salva, sigo intentándolo a la vez que soy consciente de la realidad. Cuando esto acabe, cuando se reajusten las posibilidades que merecemos, es muy probable que sea demasiado tarde, agotadas las ayudas, las energías y las fuerzas. Ya no nos quedará creatividad, quizás, porque mientras hemos agotado tantos recursos y valor como teníamos, ya que la nevera seguía vacía y no podíamos ni ir al cine o salir de cañas, nuestras fuerzas se fueron también tras las batallas por la danza, el teatro, la cultura...

Pienso en que quizás haya que marcharse, sí, quizás hay que buscar aquellos lugares en los que de verdad se reconozca y se valore lo que hacemos, pero tampoco me quiero perder el estallido de todo esto, en el que confío y quiero ver y del que quiero participar. Un estallido necesario de unión de la sociedad, toda unida, la que reclame contra los bulevares y a favor de la oferta cultural, tanto como contra los deshaucios como a favor de la sanidad pública. Si eso sucede, no me lo quiero perder, quiero estar. Creo que muchos necesitamos, agotadas la mayoría de nuestras fuerzas individuales, el impulso de la fuerza colectiva, esa que sí se mantiene (a costa nuevamente de nuestro bolsillo) de colaboraciones altruistas y generosas. La cultura es sociedad, es alimento, como lo es la vivienda, la educación, los derechos sociales...

Quizás necesito eso para seguir aquí y no tanto dar con el proyecto o la persona adecuada que valore mis capacidades y me dé sustento mensual. Quizás la fuerza debe venir de todos juntos, pero lo que sí tengo claro es que me gusta ser consciente de que como estamos haciendo las cosas en la llamada industria cultural ni ayuda ni reivindica tanto como creemos.

Ser consciente y decidir si seguir luchando, si seguir aguantando, si vale o no la pena, si es necesario saltar del barco antes de que se hunda o si debemos quemar todos los mástiles y echar a volar agarrando todos las velas.

¿Volar hacia dónde? Quizás hacia el mundo que nos merecemos.

9 comentarios:

Cristina M Gómez dijo...

Te leo y es como si me leyera a mi misma, todas estas reflexiones y conclusiones. Y no saber si quedarse y seguir mendigando por algo que se suponía íbamos a tener tras una formación adecuada y la experiencia necesaria. Y eso no llega. Emergiendo hasta los 40 vamos a estar. Ganas de irse muchas, ganas de que se reconozca nuestro trabajo y función en la sociedad más aún. Dudas muchas. Las mismas que planteas en este artículo. Largarse y dejar el barco o aguantar. ¿Si aguanto seré cómplice de este derrumbamiento por estar aceptando que mi trabajo sea menospreciado? Un mar de dudas. Y como dices, unos días te sientes genial y crees que merece la pena y que los proyectos saldrán adelante, y otros dices "pies para que os quiero...me tengo que largar de aquí".
Gracias por tus reflexiones Nerea, y ánimo, a ti y a todos los que nos dedicamos a la cultura.

nas dijo...

Gracias, Cristina, por comentar. Lo primero es oírnos, decir en alto lo que pensamos, no avergonzarnos por darle voz a nuestras dudas, tan humanas, tan básicas. Luego, escucharnos, compartirlo. Duele saber que somos muchos, pero la unión, escucharse, compartir alienta un mínimo. Cuantas más cabezas estemos en funcionamiento y hablemos alto, aunque sea para decir cómo estamos, quizás mejores soluciones se nos ocurrirán. O al menos nos sentiremos acompañados y eso ya es mucho en estos momentos que vivimos.
Mucho ánimo. Gracias y besos

W.WEICKERT dijo...

Querida Nerea:

LLevo días desde que leí tu entrada buscando el momento de contestarte y la verdad es que se pasan los días y he decidido no dejar pasar más tiempo. No intentar contestar aquí las preguntas que planteas porque por un lado es imposible y porque por otra parte muchas de ellas tienen tantas respuestas como planteamientos personales y algunas ... ni siquiera las tienen... pero eso ya lo sabes.
Me voy a ceñir a un par de puntualizaciones: cuando hablas del temor de que estemos proyectando hacia el exterior una imagen equivocada, pareces identificar al sector , a la gente que trabaja y acciona en el país, con sus políticos. No es así... es genial proyectar una imagen de emprendimiento , creatividad y talento porque es así como somos.... Desafortunadamente no lo son nuestros gobernantes, pero no hay que tener miedo de que nos identifiquen con ellos, simplemente hace tiempo que NO nos representan... personalmente ni PSOE ni PP hace mucho años han conseguido que me sienta orgulloso de mis gobernantes. Cuanto más diferente es el nivel de trabajo y artístico de las precarias, improvisadas y chapuceras políticas e instituciones que deberían apoyar y fomentar ese nivel , a mi entender, más se evidencia la incapacidad de nuestros políticos.

Respecto al abaratamiento de nuestro esfuerzo, difícil y complejo tema. Lo que respecta a las decisiones políticas ni entro a comentarlo...Pero me preocupa también especialmente cuando somos los unos a los otros los que nos forzamos a aceptar lo inaceptable, cuando aprovechando la situación son profesionales del sector los que dan por hecho que harás lo que hacías siempre , gratis.
Y mucho más grave, me preocupa que el grueso de la sociedad de por asumido que los artistas no tienen por qué vivir de lo que hacen porque más que de una profesión, parecen considerarlo un hobby. Un hobby que ni mueve ni emociona ni levanta de la butaca a la inmensa mayoría de los ciudadanos. Terrible. Tienen responsabilidad en esto nuestros políticos? Mucha. Toda? En absoluto. Es una decisión personal e individual.Yo sé por qué para mí la cultura es algo vital. No necesito que me lo cuenten. Hay mucha gente que de palabra parece sumarse al carro pero no lo denuestra con sus actos.

Donde están los compañeros de educación, sanidad, los funcionarios cuando hay que manisfestarse por la cultura y los artistas?. Los miles de funcionarios de cultura de la Junta de Andalucía que están brazo sobre brazo porque simplemente no hay ningún proyecto cultural que gestionar... han levantado la voz para denunciar esta situación? Qué temen? Perder su trabajo? Si son funcionarios.... me duelen más esa falta de decisiones y posicionamientos individuales que el desastroso estado de la política.

W.WEICKERT dijo...

Me duele más que las butacas de los pocos bolos que salen sigan vacías, que el público quiera tan poco a sus artistas, que a nadie parezca importarle.... porque en realidad la política siempre es un reflejo de lo que quiere la sociedad...

Irse o no de España es una decisión personal, cada uno tiene que saber lo que decide y por qué , pero las razones no se pueden encontrar sólo en los políticos...

Que desaparezcan festivales no es menos terrible que el que no haya al menos un grupo de los espectadores que quieren que ese festival exista y que no está dispuesto a dejar que desaparezca se deje oir...Dónde están?

Y ahora los artistas: aparte de cuestionar lo que los políticos deberían hacer...estamos dispuestos a salir de la terrible individualidad y de una vez por todas asociarnos, hacernos fuertes, organizarnos, emanciparnos de una clase política obtusa e inútil y ofrecer, construir una alternativa? Porque si lo consiguiéramos , francamente, yo dejaría de preguntarme si eso corresponde o no a los políticos. Me plantearía sólo como literalmente darles la patada de su butaca... si en Islandia lo han conseguido, aquí también... Pero hay que cambiar y renunciar a modos de hacer y pensar y actuar a los que en el fondo seguimos anclado... es como si siguiéramos presos y esclavos de unos amos a los que detestamos pero sin lo que no queremos dejar de vivir...

Bueno, dicho todo esto , decir que yo cada vez estoy más contento e ilusionado. Ilusionado con el camino que hemos empezado a recorrer con mis compañeros de la Asociación Andaluza para el Desarrollo de la Danza en Andalucía (PAD) y con la Federación de Asociaciones FECED (os asociáis? Trabajamos?). Contento de no haber vendido mi alma a ninguno de los grandes "faros" de la cultura y de la danza que una vez puesto su logo te fagocitan y cosifican, te convierten en uno de sus productos de consumo (a sabiendas de que es eso o aceptar la total invisibilidad ), contento de haber dejado de ser emergente, joven promesa, ni el descubrimiento de nadie y de no haber llegado a ser una institución ni un referente ni nada de nada... contento de no tener estatus ni de haberme creído el rollo de lo chachi que es ser artista...y bastante en paz con lo que soy y lo que puedo, quiero y tengo que hacer.

Aparte de eso, sea cual sea nuestra situación, momento buenos y malos van a existir, bajones y subidones , y personalmente acepto el dolor como algo inherente a la vida, creo que no se puede ensanchar el umbral del placer sin que se agrande el del dolor, y la opción de anestesiarse cuando llegan los momentos duros en enparte actitud neurótica que nos ha llevado hasta aquí, es en parte de lo que la mayoría de la gente no quiere ni oir hablar y el arte a veces le recuerda...así que me deseo a mi mismo tranquilidad de mente y paz interior para conseguir ver la situación tal y como es, y en la medida que cada uno pueda (que siempre es muchísimo más de lo que creemos) colaborar y trabaja para mejorarla (cuanto más se hace, menos importa la pregunta de si es nuestro trabajo o si eso lo debería hacer alguien por nosotros).

Que tanto si te vas como si te quedas, no sea una huida sino un avance hacia tus objetivos y un acercarte a lo quien has soñado que quieres ser tú y no a quien nadie te hace creer que debes ser.


Un fuerte abrazo, ánimo y perdona por el sermón. Me lo dirijo a mi, no a ti. Y sabes que ni en esto ni en nada(a no ser que así lo desees) estás sola.

Guille

nas dijo...

Guillermo, no lo había leído. Entraba de vez en cuando a buscar tus comentarios y aún no los había encontrado. Gracias porque siempre me ponen en mi sitio. Si tú argumentas de esa manera hacia la positividad, si tú le das la vuelta a las cosas, es porque se puede y se debe y además, aunque no sea tu ánimo, con tus argumentaciones me convences. Al menos hoy, mañana no lo sé.

Había pensado escribir una segunda parte de la cara inversa, las bondades de la cultura, algo evidente para los que nos leemos, pero como ejercicio de poner esas cuestiones positivas que comentas sobre la mesa, su contrapartida ante lo malo pero de lo que podemos prescindir, etc. Lo veo muy evidente, en realidad, los que aquí seguimos pensamos igual en la mayoría de los puntos, aunque sí conviene quizás analizarlo para recordarlo y darle valor al hecho de que sigamos ahí.
Efectivamente, hay otras cosas que no analizo que duelen más, no se puede cargar todo contra el gobierno o las instituciones, nosotros como sector tenemos muchas fallas, y nuestra sociedad, otras tantas. Estos días con lo de la bajada del IVA de las obras de arte veía indignada algunas declaraciones de nuestros compañeros de cultura, que reclamaban una bajada igual al resto de profesiones. Nombraban y nombraban al teatro, el cine, la música... Y dejaban fuera de la danza. Nuestros propios compañeros, a veces, no nos incluyen en las artes escénicas, como si fuéramos exclusivamente una pata del teatro, por ejemplo. Somos un todo y unirnos y reclamar esta necesaria presencia es obligatorio. Signos y movimientos como los de la PAD y otros que se están dando de colaboración fuera de las instituciones, creando (aunque sea en ideas en la cabeza) proyectos que antes salían de las oficinas de la Junta y otros organismos da esperana y me asusta un poco, por lo que explico, pero da esperanza, porque, como dices, si conseguimos crear esas estructuras, esas redes al margen de ellos, puede que sean más sinceras y en definitiva estables.
Como esto se trata de una montaña rusa de sensaciones, ayer y hoy creo que se puede, y lo creo cada vez que me encuentro, me reúno con alguien del sector, cuando nos vemos y hablamos estamos deseando dar forma a las ideas y proyectos que tenemos, con esa profesionalidad y valor que tiene, vemos cómo se anima el interlocutor y cómo nos animamos nosotros mismos, y nos decimos "yo creo que se puede". En estas ideas, que se dirigen a formar líneas de trabajo, redes, circuitos, centros, estructuras de danza, etc., que antes estaban en otras manos, está la salida. Hoy veo absolutamente necesario unirse a acciones como las de la PAD y otras, unirnos en esa creación de estructuras culturales, referentes de programación o actividades que unan una Andalucía de danza, un eje mediterráneo, etc. etc. etc. Acciones por las que estamos dispuestos a trabajar y que hoy vemos claro que será a largo plazo. Hay que asumir que en esos emprendimientos de cosas serias tardaremos un tiempo en ver recompensados nuestros esfuerzos y tiempos, pero necesitamos hacerlo, seguir activos, aunque a la vez lo que necesitamos sea ingresar dinero en la cuenta. No lo podemos evitar, debemos hacerlo y además se puede. Solo espero que no haya trabas, ya no pido nada del Estado, y, como bien sabes, quizás aunque esté ahí conmigo a modo de subvenciones no lo quiera, porque es un sistema que ancla, ata, exprime y crea una relación de dependencia sumisa que te aparta de tus creencias primarias sobre el acto cultural que creamos. Solo quiero que, asumiendo todas estas cosas, no nos pongan trabas. No los queremos, no los necesitamos, quizás. Falta tiempo para que estemos tan unidos y nos valoremos tanto los unos a los otros y tengamos tan claro el rumbo todos que ni los necesitemos. Falta tiempo, trabajo de base y mentalidades distintas, pero estamos en el buen camino dentro de nuestra profesión.

nas dijo...

Los que "van en nuestra contra" deben ser ignorados, aunque a veces pienso que quizás debamos desenmascararlos, pero, no, perdemos fuerzas en ello, ellos a veces van en contra de la profesión, de la dignidad profesional de la danza. Necesito ignorarlos porque no me hacen bien, y centrarme en quienes merecen la pena, apuestan con sinceridad y valentía y crean con mucha profesionalidad y cabeza. Esos, los que están, los que estamos en la misma senda, estáis, están, estamos buscando esas vías necesarias de supervivencia generando proyectos necesarios que quedarán y servirán para tantas y tantas cosas en la cultura y en nuestro sector.
Gracias, mi querido Guillermo, necesitaba leerte, eres esa sabiduría con mayúsculas que me pone en mi sitio, que me saca de las lamentaciones, que me anima a seguir o a no seguir, a ser yo misma, a ser esencia, porque tú eres así. Tus palabras siempre siempre le vienen bien al mundo, jejeje.
Y lo sé, sé que no estoy sola, sé quién me acompaña porque mi mente recurre a personas contadas, porque mis ideas, mis pensamientos se dirigen al final a "cuatro gatos", y eso es por algo. Y te tengo casi a diario en mente.
De verdad, gracias, me encanta ser autocrítica, y tú sabes llevar por ese camino con calidez, comprensión y seriedad y firmeza, a la vez.
Muchos besos

nas dijo...

Por cierto, me dejo algo muy importante que has dicho. Dónde están nuestros funcionarios de la cultura? Y dónde están las mareas por la cultura? Conozco varios de esos funcionarios de la Junta que están sufriendo, así como de otras instituciones. Pero dónde están? Su trabajo también se devalúa, esos que están tan concienciados y que creen en lo que creemos nosotros no salen a la calle, no dicen nada y sufren en silencio y acatan órdenes con desánimo. Lo sé porque me "piden perdón" por no poder hacer nada, por cómo están las cosas y por cómo fueron en un tiempo en el que no se distinguía lo que tenía valor de lo que no y porque ahora no pueden hacer nada.
Pero no salen a la calle, no nos apoyan en definitiva, al contrario que han hecho los profesionales de la sanidad, que sí nos han apoyado. Eso ellos, pero la educación y la cultura deberían haber estado y estar juntos en la calle. En fin, más unión y menos individualidad, aunque en la cultura, la danza... siempre se haya tendido a eso. Las cosas han cambiado, quizás vayamos más lentos pero hasta los más individualistas se darán cuenta de que la unión hace la fuerza en muchas modalidades.

W.WEICKERT dijo...

Gracias a ti, Nerea, porque al final sigues en pie de guerra... escribes , te quejas, das la cara, te expones... para mi es muy estimulante y necesaria u presencia, tus entradas en el blog, tu manera de ver las cosas....

Lo de animarnos y estimularnos es recíproco y alternativo... tú también me has animado en mis momentos bajos...

Y sí, es cierto que para muchos y muchas cosas somos invisibles... el otro día la prensa de Sevilla se hacía eco de las nominaciones a los premios Escenario pero sólo hablaban de las nominaciones de teatro, las de danza... como si no existieran. Es sólo un ejemplo, y para nada pienso que esto se haga con mala intención... simplemente ocurre así. Por otra parte eso nos permite luchar y reivindicar la minoría, lo invisible, lo intangible también... conceptos todos con los que me identifico y que me motivan a la acción.

Últimamente he estado leyendo "A veces me pregunto por qué sigo bailando" , una colección de ensayos en torno a la creación contemporánea y la intimidad y la verdad es que me ha servido para recordar que ni estamos solos ni somos tan raros ni lo que nos ocurre pasa solo en España... para contextualizar en nuestra realidad social, cultural y económica nuestra situación y encontrar algunos por qués y hacerme otras preguntas nuevas y jugosas.... siempre hay cosas que te ayudan a reforzar y poner en valor lo que hacemos, lo que significamos en nuestro presente...

en fin, ahí vamos

un abrazote , muchas gracias y muchísimo ánimo Ner

Diana Ayala contreras dijo...

Hola, la verdad es que la polémica que se ha hecho sobre la danza y todo lo que esta pasando en este momento me inquieta mucho, porque yo estoy estudiando Danza Contemporánea, y leerte me ha hecho reflexionar y saber que las mismas preguntas que yo tengo las tiene alguien mas, para mi la danza es lo que me hace vivir, un medio de expresion con mi cuerpo, y poder inspirar a alguien mas, que sea mi manera de salir adelante y ser un ejemplo hacia las demás personas que sepan que las cosas se pueden lograr con dedicación y con entrega, y hay veces que eso se pierde y siento que por eso la danza va en decadencia, a veces en vez de ser algo espiritual, algo puro y transparente, se torna a ser algo de solo apariencia, como solo lucir o ser "popular" dentro de un grupo de personas. Pero la danza en general va mas alla, tiene que haber una preparación para saber que es lo que se esta haciendo y porque, y es donde nos cuestionamos, quien es un bailarin realmente, y es ahi donde a veces la cultura en las artes escénicas recae, porque hay muchos falsos bailarines, para mi.

Creo que un bailarin no debe menospreciar si trabajo, eso es seguro pero también me he cuestionado como tu, que es lo que pasa cuando la sociedad no tiene dienero para estos eventos, en ese caso yo tampoco sabria que hacer, porque como tu lo mencionas, no solo una parte y pequeña parte de la sociedad puede tener acceso a estas cosas, si no es justo ahi donde se pierde la cultura, pero y el bailarin, como mencione como va a menospreciar su trabajo, porque es de lo que el vive.

Hay muchas personas que dicen con firmesa que una persona que se va a dedicar a la danza se va a morie de hambre, y lo ahora creo que entra lo que tu tambien mencionas: el realismo, tal vez esta sea la realidad en la que vivimos y para ser franca es un miedo al que me enfrento dia a dia, pero no dejare mi sueño, porque eso es lo que mueve un país, y hay que enfrentar obstáculos para llegar lejos y uno de ellos es este...